Reflexiones del Foro Mundial Skoll 2009: Teoría del Cambio
Keith Hammonds es el director del programa de Medios & Conocimiento de Ashoka, en alianza con la Fundación Knight. Keith publicó en el blog del programa las siguientes ideas a partir del panel organizado por Ashoka en el Foro Mundial Skoll 2009 bajo el título “Las noticias del futuro”, y nos ha permitido compartir su artículo a través del blog de Ashoka Perú.
“¿Está la ‘teoría del cambio’ detrás del periodismo tradicional desfasada?” Muy buena pregunta. Venía de David Bornstein, periodista y autor de Cómo cambiar el mundo, la biblia del emprendimiento social, y escondía una clara visión del mundo propia del emprendedor social: lo que importa no es tanto lo que los periodistas hacen, sino cómo sus acciones operan dentro de sistemas más amplios para crear un impacto social.
Esto ocurrió la semana pasada en el sexto Foro Mundial Skoll en Oxford, Inglaterra – el lugar para que la crema y nata del emprendimiento social vea y sea vista. Ofrecimos una sesión sobre “Las noticias de mañana: Modelos para un mundo donde todos somos los medios”, con Bill Drayton, fundador de Ashoka, Paula Ellis, vicepresidenta de la Fundación Knight, y los Emprendedores Sociales de Medios & Conocimiento Gregor Hackmack (co-fundador de ParliamentWatch.org en Alemania) y Sasa Vucinic (quien está detrás del Fondo de Préstamos para el Desarrollo de Medios). El desafío: ¿podemos conseguir que varios cientos de emprendedores sociales se distribuyan entre ellos el futuro del periodismo?
De vuelta a la pregunta de Bornstein: “¿Acaso nuestro nuevo entendimiento de la naturaleza humana – p.ej. que las personas no son ‘actores racionales’, o que las historias aspiracionales tienen mayor influencia al estimular la acción que las historias críticas – requieren del periodismo que vuelva a pensar la manera en que las prensas libres ayudan a las sociedades a mejorar?”
Sí, lo hacen. “Alguien le dio al botón de ‘reiniciar’ al periodismo”, como observó Sasa, y la vieja teoría del cambio se volvió una reliquia. El problema, obviamente, es formular una nueva teoría. Estamos, dijo, atrapados en los “cinco minutos” metafóricos entre el punto cuando un sistema existente, bien entendido, muere, y el momento cuando uno nuevo se vuelve concreto y comprensible. En otras palabras, mucho está sucediendo y no tenemos ni la menor idea de a dónde nos lleva.
Bueno, no tanto: tenemos alguna idea. Sabemos que, conjuntamente, la tecnología rápidamente cambiante, y las necesidades de información rápidamente crecientes de los usuarios, están produciendo tres efectos principales: la dramática decentralización de la información; una explosión de innovación en las narrativas; y la aparición en los medios de una poderosa cultura participativa.
También sabemos que esta confluencia ha alzado una serie de preguntas en torno a los valores que subyacerán a los futuros sistemas de medios y conocimiento. Como, por ejemplo, ¿cómo equipamos a la gente con las herramientas y las habilidades para ser participantes de la información efectivos y responsables? ¿Y cuáles son los medios de distribución de esas habilidades? A medida que la web erosiona la conexión humana, ¿cómo adaptaremos nuestras viejas habilidades en torno a la confianza, o cómo aprenderemos nuevas? ¿Qué significará para la información ser confiable, y cómo sabremos cuando lo es? ¿Cómo garantizaremos que la información fluya libremente – y habiendo dejado atrás las prensas monopólicas, cómo aseguraremos la competencia en cualquiera que sea el mercado que emerja?
Una nueva teoría del cambio, regresando a Bornstein, dependerá de las respuestas a todas esas preguntas (También dependerá de las respuesta a esa otra molestap regunta: ¿Cómo pagaremos por todo esto? Material para otro Foro Skoll).
La necesidad de nuevos mecanismos de confianza – eso resonó mucho con esta audiencia. “Con el crecimiento exponencial de los medios en línea”, preguntó un participante, “¿cómo manejamos la distinción tradicional entre los hechos y la opinión? Son los hechos más que las opiniones los que a largo plazo cambian el comportamiento de la gente”.
¿Pero es así? Paula Ellis observó que la información propiamente dicha es mucho menos importante que la relación que uno tiene con la misma información. Nos basamos en fuentes confiables para decirnos qué información vale la pena y es relevante para nosotros. Por varias generaciones, estas fuentes han tomado la forma del New York Times, CNN, y otras similares. Ahora, como varios han señalado, el camino a la información confiable pasa por redes sociales: estamos habilitando nuevos agentes de confianza – colegas profesionales, amigos, amigos de amigos, quien quiera que hayamos decidido seguir en Twitter, ahora actúan como nuestros editores personales. Lo cual puede ser al mismo tiempo inspiradoramente democrático y patentemente peligroso: el riesgo, estuvimos de acuerdo, es que la multitud acepte y distribuya información que sea “lo suficientemente verosímil”.
Al final, sin embargo, estas redes jugarán un papel mucho más grande al vincular la información con la acción. Cada vez más, notó Paula, las noticias asumirán e informarán la acción, convirtiéndose en una suerte de continuidad; la información que sea urgente y relevante podrá, de hecho, activar comunidades. Que es lo que las noticias, y el periodismo más fino, siempre han hecho. El punto de Paula es que el vínculo es más fuerte que nunca, que el ciclo de tiempo entre información y acción es mucho más corto, que la aparición de comunidades en línea representa una gran oportunidad para desarrollar la ciudadanía.
Este fenómeno, por supuesto, podría ir en cualquier dirección. Podríamos ver miembros de la audiencia históricamente pasivos transformarse en ciudadanos activos, efectivos, uniéndose a redes cuyo apalancamiento de información veraz y confiable desarrolle la sociedad democrática. O podríamos retroceder a una era de autointerés panfletario, propaganda y tiranía.
Los emprendedores sociales tienden a ser casi patológicamente optimistas, de modo que incluso (o quizás especialmente) aquellos sumidos por ahora en los panfletos, la propaganda y la tiranía aspiran a lo transformacional. Que es, por supuesto, la única manera real de rescatar al periodismo: asegurando el vínculo fundacional entre la información y la sociedad democrática. Encontrar una nueva teoría del cambio.



